ESPECTROS – EL RITMO

Nadie se imaginaría los esfuerzos que hay detrás de una pequeña industria creativa.

Porque parte de su magia implica mostrarlo todo como algo fácil. Eso nos lo han enseñado las grandes industrias. No creo que alguien estimaría a un artista que se quejara de hacer su propio trabajo, o que aparentemente tiene que hacer un gran esfuerzo para lograrlo.

Y por eso me pregunto ¿Qué es lo que en realidad cuesta tanto? ¿Qué es lo que hace que todo sea difícil?: ¿Acaso la difusión de las obras? ¿Tener que decidir por sí solos qué detalles dejar o quitar? ¿Reconocer en qué momento parar y dar por terminado algo? O ¿Es un asunto del ritmo?

La vida se puede ir en ese devenir y perder su equilibrio, incluso sin sumarle los asuntos económicos que se deben tener resueltos al decidir sacar un proyecto de autor. Que aparte de no ser remunerado, seguramente morirá con rapidez… a los dos o tres suspiros de nacer. Estos tiempos acelerados, enloquecidos por producir, condenan todo al olvido.

Crecimos con unos referentes productivos inalcanzables, con la imagen de una matriz en la que todos estamos conectados indiferentes al otro. Con unas características homogéneas que supuestamente podemos romper. Pero allí es donde realmente está el problema. En querer creernos únicos en medio de un montón de seres que son únicos.

¿Alguna vez han pensado lo extraño que es para estas generaciones poder encontrar cualquier respuesta en Google? Eso implica que alguien más estuvo en los mismos zapatos. Que alguien más se sintió igual de solo y buscó ayuda en la inmensidad de una red de desconocidos, confiando en la imperfección de otros.

Pienso que es necesario una mirada realmente crítica frente a esa enfermedad de nuestro siglo, esa que consume sin mesura y es como una plaga que devora la vida. Creo que más allá de mostrar fácil lo difícil, que es la idea de fuerza que nos venden nuestros sistemas sociales/económicos, considero que hay que mostrar nuestros miedos, intrigas y partes más sensibles a través del arte, para devolverle al mundo, no una preocupación por la producción de algo exclusivo o único, sino una lección de humildad.

Humildad que viene de la palabra Humus, que significa tierra, y que habla de aquellos que tienen los pies en la tierra y saben realmente quiénes son. Si tú sabes quién eres, te aceptas y aceptarás tu ritmo.

Si no has visto el vídeo te invito a que lo hagas y me dejes tus comentarios.

Buen camino viajero.

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